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HISTORIA DE ABRAHA Y SU ELEFANTE

islamfacebook @ 00:43

CAPÍTULO 105: EL ELEFANTE
SÛRAT AL-FÎL
revelada en Meca, 5 versículos
Con el Nombre de Allah, el Rahmân, el Rahîm
Versículo 1.¿No has visto lo que tu Señor hizo con las gentes del elefante?
Versículo 2. ¿Acaso no hizo errar sus artimañas?
Versículo 3. Envió contra ellos pájaros en bandadas
Versículo 4. que les arrojaron piedras de arcilla
Versículo 5. dejándolos como campo de cereal devorado.

EXPLICACION:

Esta sûra resume una historia que se produjo en Arabia, (cuarenta años antes de la Revelación) , esta historia ocurrió el mismo año en que nació Muhammad sws.
La celebridad del suceso hace que el Corán la mencione, y para dar a entender que el cuidado y la protección que Allah dispensaba a la Meca, destinada a acoger en el futuro al Islam.
Abraha era gobernador etíope del Yemen , durante la época en la que Yemen estuvo sometido a la dominación abisinia, este gobernante Abraha habia edificado en esa región del sur de Arabia una suntuosa iglesia con intención de impresionar y convertir al cristianismo a la población, apartándola del resto de sus compatriotas y sometiéndola a la autoridad espiritual del rey de Etiopía (el Negus).
En la península de Arabia, la capitalidad espiritual la detentaba Meca, donde estaba la Kaaba, la Casa construida por Abraham a.s. ,el antepasado de los árabes. Meca, impregnada del misterio abrahámico, atraía y fascinaba poderosamente a los beduinos, que veían en ella el símbolo de su unidad como pueblo.
A pesar de las presiones y la relevancia dada al nuevo templo, los árabes yemeníes se negaron a convertirse al cristianismo: se consideraban descendientes de Abraham e Ismael , y preferían seguir aferrados a ese recuerdo que los hacía sentirse una nación libre aunque estuvieran dispersos en tribus muchas veces enfrentadas entre sí. Los fastos cristianos no hicieron mella en ellos. En Abraham tenían un antepasado común y el origen de su especificidad, y la Kaaba lo simbolizaba.
Entonces, Abraha, el gobernador etíope, se decidió a emprender una expedición con el objetivo de destruir la Kaaba: pensó que, una vez demolida, los árabes no tendrían reparos en aceptar a sus nuevos dueños, aceptación implícita en la cristianización que se les exigía. A la cabeza de su ejército colocó un enorme elefante traído de África, con la intención de provocar pavor entre los beduinos que jamás habían visto antes un animal tan enorme.
Cuando el contingente se acercaba a Tâif, ciudad vecina de Meca, sus notables, para evitar que Abraha destruyese el Templo de la diosa al-Lât que habían construido recientemente, no dudaron en aliarse a los abisinios y les ofrecieron información acerca de la Kaaba y el modo de llegar a ella.
Una avanzadilla etíope llegó a los alrededores de Meca y se hizo con un primer botín entre el que se contaban doscientos camellos pertenecientes a ‘Abd al-Muttalib ibn Hâshim( el abuelo de Muhammad sws ) y que entonces era la persona de mayor autoridad moral en Meca.
Abraha envió un emisario a Meca para que se entrevistara con la persona más eminente de la ciudad (‘Abd al-Muttalib). El mensajero le informó de que la intención del ejército abisinio no era la de ocupar la ciudad sino únicamente destruir la Kaaba: si los habitantes de Meca dejaban a los etíopes cumplir su misión no habría violencia ni derramamiento de sangre. Entonces, ‘Abd al-Muttalib ibn Hâshim decidió presentar personalmente sus reclamaciones ante el gobernador abisinio. Y ‘Abd al-Muttalib respondió: “Quiero que me sean devueltos doscientos camellos que vuestro ejército me ha arrebatado”.
Estas palabras contrariaron a Abraha, que dijo: “Me gustaste cuando te vi, pero ahora me resultas despreciable. Me hablas de camellos y no te importa la Casa que he venido a destruir, la Casa que está en vuestros corazones, la misma de vuestros antepasados, la Casa que os ofende que sea violada. ¿De eso no me vas a decir nada?”. Y ‘Abd al-Muttalib le respondió: “Yo soy el dueño de los camellos de los que os habéis apoderado. La Casa tiene su propio Dueño, que la defenderá como yo defiendo a mis camellos. No soy yo quién para sustituirLe”.
Abraha devolvió los camellos a ‘Abd al-Muttalib, que regresó a Meca desanimado ante el espectáculo del poder del ejército etíope y sabiendo que no había forma de resistírsele. Reunió a los notables de la ciudad para aconsejarles que abandonaran la Kaaba y se refugiaran en las montañas de los alrededores.
Abraha se dirigió hacia Meca el ejército abisinio (a la cabeza del cual iba el elefante). Antes de llegar a la ciudad, el animal se detuvo negándose a seguir. Por mucho que se le intentara obligar a reanudar la marcha, no había forma de moverlo, parecia que sus patas estaban clavadas en la arena, por mas que le pegaban el elefante permanecia inmóvil.
Tras la detención del elefante, el ejército abisinio fue aniquilado. El Corán nos cuenta que unos pájaros llegados en bandadas arrojaron contra los soldados piedras de arcilla, dejándolos muertos y semejantes a un campo de cereales después de la siega, o tras una sequía, o después de haber sido pasto de una plaga .
La Tradición añade que los cuerpos alcanzados por las piedras se descomponían y la carne caía dejando ver los huesos. Abraha, el gobernador etíope, huyó, pero fue siendo devorado por la maldición y al llegar a San‘â, capital del Yemen, murió entre terribles dolores.

CONCLUSIONES:

Se deduce del relato que Allah no confió la salvaguarda de la Casa a los árabes idólatras . Aunque éstos se sentían orgullosos de ella porque los vinculaba entre sí, y la respetaban y acudían a realizar la peregrinación anual instituida por Abraham , cuando llegó la hora de la verdad, Allah permitió que fueran derrotados y no pudieron oponer ninguna resistencia digna al avance de los abisinios. Fue Allah el que se encargó de repeler la agresión, no dejando a los idólatras la posibilidad de presumir de haber defendido la Casa.

La Sûra del Elefante anuncia todas estas cosas: habla de la derrota de la idolatría (los árabes incapaces de proteger la Casa), de la derrota de la arrogancia (la de los cristianos ante el Señor de la Casa), y el triunfo del carácter trascendente de la Casa, en la que hay guardado un secreto, precisamente el año mismo en que nació Muhammad (s.a.s.) y con el que, cuarenta años más tarde, el significado auténtico de la Casa eclosionó y nació el Islam desbordándolo todo.
El suceso fue tan célebre que en la Arabia preislámica se fechaba en función del año en que se produjo ese acontecimiento irregular, y así se decía: “Tal cosa sucedió un año antes de lo del Elefante, o dos años después,...”. La fecha del nacimiento del Profeta sws puede ser determinada gracias a que tuvo lugar en el mismo Año del Elefante.

Oh Allah Dirígenos por el camino recto y por el sendero de aquellos a quienes has colmado con tus beneficios. Mas no por el sendero de aquellos que han incurrido en tus ira ni por el de los que se extravían.

Allahumma Sali ala Muhammad wa ala ali Muhammad, kama salaita ala Ibrahim wa ala ali Ibrahim, wa barik ala Muhammad wa ala ali Muhammad kama barakta ala Ibrahim wa ala ali Ibrahim fil alamina innaka hamidon mayid.

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